miércoles, 8 de febrero de 2012

Autómatas


- Me voy al sobre. Pronto... ¿a que sí?
- Sí.
- ¡Pues como debe de ser! Ya está bien de mendigar por los mundos virtuales. No traen nada más que conflictos y mamonadas.
- Sí.
- Estamos creando autómatas. De casa a la universidad, de la universidad a casa, pasando como no por el Facebook, el Tuenti y el Msn.
- Sí.

Se nos saca de nuestro rol y nos desquiciamos. Nos quitan Megaupload y es el fin del mundo. Y esto no va únicamente dirigido a la tecnología. Ya ni los profesores de ética son serios. ¿Qué tipo de profesor de ética es aquel que cree en los milagros? Por favor, seamos un poco coherentes. Que esa tesis la tenga la tipica colombiana asistenta del hogar que roza los 60 pues lo entiendo, pero que un profesor de ética venga el primer día de clase con ese cuento pues francamente me hace perder toda credibilidad y no me tomo en serio.

Y ahora viene eso de "bueno, tienes que respetar las creencias de los demás". ¿Y dónde está la falta de respeto? Lo respeto enteramente, pero me parece para echarse a reír. Reírse de lo que a uno le resulta absurdo no implica faltar al respeto al igual que decir tacos no implica tener mala educación. Créeme que si yo le contase mis paranoias él sería el primero en tacharme de loco. Y sin embargo, los milagros existen, Dios también y Pepe es una mala persona por el simple hecho de que da patadas en el campo.

- Pero él no te imponía creer eso.
- Lo se, si aquí no hablamos de imponer sino de lo loco que se ha vuelto el mundo.

Ahora es el turno de demostrarme, una vez más, lo intolerante y cabezón (¿te suena?) que soy muchas veces.

- Yo que se... está bien que no lo compartas pero no lo critiques
- ¡Es que mira que sois susceptibles! A la mínima que se debate algo ya es criticar.

Así sois. Que si hay q respetar, que si lo que cada uno dice está en su derecho... en fín, lo de siempre. Entonces al final ocurre lo que pasa ahora mismo, que ni Dios se moja en nada. Como todo está bien pues así vamos, con un conglomerado de soplapolleces variadas (perdón por mi falta de educación). 

- No se, yo no estoy de acuerdo contigo.
- Me da igual, yo sí lo estoy contigo. [Sonrisa agradable]

(Nadie me va a convencer. Me iré a la montaña y seré feliz. Así no estorbaré con mis radicalismos)

lunes, 16 de enero de 2012

Víctimas del silencio


Me lo imaginaba así, tal y como es. Basa su vida en una mentira, se encarga de destrozar la de otros y luego sigue como si nada hubiese pasado. Poco a poco, las piezas que faltaban del puzzle se van uniendo. Todo cobra sentido en el sin sentido.


Le cuenta la misma historia a todos para luego hacerles la vida imposible. Es esa especie de demonio que permanece de por vida en el subconsciente de cada uno. No lo he visto en mi vida, solo sabía algo de oídas, pero de pronto y sin quererlo veo pasar sus actos por mis pupilas a modo de diapositiva.


Está claro que lo desconozco por completo, pero lo percibo como si lo hubiese vivido en mis propias carnes. Todo el dolor y la humillación se reflejan en mi corazón a golpe de latido. Y ahora podremos soltar eso de "es pura casualidad" o mejor dicho, "él sería incapaz de hacer eso, le conozco y es un buen chico". Tan bueno como para repartir su bondad de la misma forma a todo el mundo.


(me cansas)

viernes, 30 de diciembre de 2011

Wild Child


Una semana y un día después. Tranquilidad, calma y estabilidad. Siempre con retraso, aunque mejor tarde que nunca. Olor a ron y regaliz. Frío contundente pero sin ser polar. Al principio se ríe y se lo toma a guasa, pero poco a poco va descubriendo cosas que su propio cerebro le va desvelando. Pasa de ser una comedia de humor americana a ser pura ciencia ficción y terror.


Esperanzas puestas en algo que no parece llegar a buen puerto. ¿Qué culpa tengo yo? La misma que tú, ninguna. Pero de ignorancia nada, simplemente aceptación. Y mientras su miseria recorre cada sonido de su amplio léxico, el frió entra por mi garganta sin pedirme permiso.


¡Se ha quemado! Con el cariño que le tenía... ¿Autista, quizás? Me da que no. Sólo una falsa timidez con rasgos demoníacos. Ya desde el principio haciéndome esperar.


- ¡Si es que no tengo remedio!
- (...)


(y aún así sigo sin escucharla)

lunes, 19 de diciembre de 2011

La inquietud te calma


Soleada tarde de invierno que se estropea al producirse un accidente de tráfico. De la nada aparece ella, abrigada hasta arriba y con tantas capas que parece una albóndiga. No veo sus ojos porque lleva gafas verdes. ¿Seguro que son gafas o sus ojos son tan grandes que mi miopía hace que me confunda? ¡Pero qué miopía! Si ya estoy operado... veo como un lince. La costumbre de ciertas cosas es lo que tiene.


Si no me equivoco, ella no tenía nada que ver con la vigilancia de tráfico ni con las fuerzas de seguridad, entonces... ¿qué hace ahí? ¿Ha tenido ella el accidente? Imposible, porque está dando saltos de un lado para otro y se muestra feliz.


- Es ella
- ¿Seguro?
- Completamente
- Pues es un poco cardo ¿no?
- Qué dices... opérate tú también porque estás ciega.


Me adentro en un bar. Bebo cerveza. Esto ya no es del todo raro -me digo a mi mismo- porque la cerveza me gusta, demasiado. De hecho me hace sentir feliz y expresar cosas que no siento. Así de traicionera es, qué le voy a hacer.


- Es grande la cerveza de aquí
- ¡Ya te digo!
- No se por qué pero me da que no estamos en Madrid.
- ¿Y eso a qué viene ahora?
- En Madrid es imposible encontrar una cerveza tan grande, a tan poco precio y con esta buena música de fondo.


(Me levanto como un rayo)


- ¿A dónde vas?
- Voy a buscarla
- ¿A quién?
- ¿Pues a quién va a ser?
- Otra vez la misma mierda... ¿Pero estás seguro de que es ella?
- Te he dicho que sí, estoy convencido.


Ya es de noche y no hay rastro de ella. Una vez más la he perdido. No tendré más remedio que despertar y hacerme a la idea de que jamás daré con ella. Hace poco tuve la misma sensación. Parece como si estuviese a un palmo de mi cara y no me diese cuenta. Habrá más días, o mejor dicho, más noches de profundo sueño y máxima inquietud para que mi cerebro intente encontrar la calma que tanto ansía.


(En ese bar ya no hay ni un mínimo de distorsión. Sólo se escucha un piano cuya melodía va siendo cada vez más monótona y agónica)

viernes, 25 de noviembre de 2011

Quedará siempre en mi espalda


Como esa cicatriz que deja su señal para toda la vida. Ni los gatos negros son a veces capaces de ser señal de mal augurio. Estamos condicionados a ser marcados en cualquier momento. Más o menos como a los judíos en la Segunda Guerra Mundial, que les ponían un número.


Hemos cambiado el chip, estamos en otro nivel del juego. Todo lo que al principio tenía algo de sentido ahora es totalmente paranormal (o igual el paranormal soy yo). Ya no somos principiantes, conocemos bien todo. Somos capaces de predecir hasta el más mínimo detalle sin que este haya sido visto antes.


Por tanto, permitirme que me adelante un par de niveles en el juego. No es hacer trampas, ni mucho menos. Soy incapaz de hacer trampas. Mentir sí, aunque cada vez menos. La pirámide se estrecha. A medida que vamos avanzando en nuestra querida montaña, dejamos atrás ese cartel que ponía "seguirán las huellas de lo que en su día fui" para adentrarnos en la parte más peligrosa: "seguirán las huellas que dejaré a mi paso marcando el camino que lleva al fracaso".


(a ti te voy a contar lo puta que es la vida...)

jueves, 24 de noviembre de 2011

Mil arrugas



A este paso seguro que sí...


FELIZ JUEVES

lunes, 21 de noviembre de 2011

Rocas


Como en el buen cine de comienzos del siglo XX, a veces es mejor que el color se ausente durante algunos minutos. Es necesario no enseñar demasiado el color, ya que si acostumbras a mostrarlo con frecuencia saturarás.


Exactamente igual pasa con las rocas. Son grises, apenas tienen color. ¿Pero es que alguien ha olvidado que el gris también es un color? Aquí se halla el problema. Creemos que la viveza de las cosas está en mostrar la intensidad y a veces nos perdemos en tanta gama.


(Cuando se rompe algo que es duro suena mucho más fuerte)