El mundo mira mientras esperas. Cuantas más tareas te pone la sociedad más largas se hacen las horas. Pura paradoja. Cuanto menos tiempo hay para uno mismo ansiamos aprovechar el poco que tenemos en malgastarlo. Contemplar, escuchar y respirar; en eso consiste la vida, simplemente en vivir, no hay mucho más. A veces vivimos tanto la vida que olvidamos que la estamos viviendo. Llegará el día en que todo aquello por lo que luchamos haya quedado en una utopía más. Nuestros sueños se consumen como el papel que hace enrojecer nuestros ojos. Efectivamente, cerebros destruidos. ¿Miedo a morir? Para qué, si realmente la gente camina muerta, como zombis gregarios destinados a un fin. Y mientras tanto, una mirada te hace ver que hay algo más, que la paz que tanto echabas de menos la tiene un ser carente de sentido cuya única actividad es beber, comer, cagar, dormir y llorar, además de sonreír, reír a carcajadas y mirar. Esa inocencia llena de fuerza y sinceridad es a la que tendríamos que aspirar. La E de esperanza habría que llevarla tatuada en el corazón.
"El hombre ha nacido libre y por doquiera se encuentra sujeto con cadenas" (Jean-Jacques Rousseau).
lunes, 28 de mayo de 2012
sábado, 5 de mayo de 2012
jueves, 3 de mayo de 2012
martes, 1 de mayo de 2012
Ángeles
Tan divertido como una noche sin final, tan contradictorio como real. Empiezo a creer que todo fue una ilusión, una especie de señal que pasó tan rápido como una estrella fugaz. Lo coges o lo dejas, pero ambas cosas no pueden ser. Parece complicado, pero en el fondo es sencillísimo: hay personas que pasan por tu vida y cuando han cumplido su misión entonces desaparecen. Es como un contrato que tienen con los ángeles y después de haberlo intentado todo por la persona que los ángeles le encomendaron, vuelven a su vida original como si nada hubiese pasado.
Un silencio tan inquietante del que solo una roca podría permanecer impasible. “Lo mejor que puede pasarte es que se vaya”. Creí que podría estar tranquilo de esa manera, pero me equivoqué. ¿Cómo se puede echar de menos algo que te hacía sufrir? Es algo tan contradictorio como que la lírica jamás puede ser agresiva.
Ya dije hace tiempo que tenía que haber algo más, que las casualidades eran impropias del destino y en eso al menos sigo igual que entonces. Nadie es suficientemente transparente para poder afirmar que no miente nunca, porque es en ese mismo instante cuando ya lo está haciendo. Primero el chico nirvana, luego el pianista de las gaviotas y ahora el rastafari agresivo. Si eres el ángel de las almas perdidas al menos sálvalas.
martes, 10 de abril de 2012
Versus Terminus
Acaba un verso y empieza otro. Así línea tras línea, frase tras frase, rima tras rima. Poemas incompletos, por lo que llega un momento en que hay que comenzar el estribillo. No queda otra. Si no las pulsaciones se incrementan generando la siempre temida taquicardia del remordimiento.
viernes, 9 de marzo de 2012
Memento
Es como ese intento frustrado de olvidar con cosas nuevas lo antiguo que tan especial te hacía sentir. El cerebro es sabio, elimina aquello que produce quebraderos de cabeza. Como el típico adolescente que a la mínima se escaquea de ir a clase. Ahora recuerdo, ya no me apetece, ahora recuerdo, ahora se me olvida. La paradoja de jamás haber podido escuchar su respiración y necesitarla al mismo tiempo.
Buenas canciones manchadas por malos recuerdos. Lo cierto es que ya nada volvió a ser lo mismo. La ilusión de tener la canción definitiva pasó a la máxima atonalidad con la entrada del re mejor. Te crees que lo sabes todo pero no es así. Mientras yo no logro comprender cual ha sido el pecado mortal que me ha condenado a tu más inquietante silencio hay muchas cosas que se te escapan.
Es fácil vivir con los ojos cerrados, pero es difícil ser alguien comprendiendo mal todo lo que sucede. Hay un momento para todo. Supongo que ya escogiste el de ser feliz. Llegados a este punto eso sí que es hardcore (hacía todo este tiempo que no decía semejante palabra).
- ¿Qué ideología tienes?
(Y el druida soltó su parrafada para evitar comparaciones)
- ¿Si la persona que quieres prefiriera ir a X en vez de quedar contigo lo verías normal?
(Y el druida pensó que le tomaban el pelo y se enfadó)
Generalmente cuando felicito a la gente lo hago o bien por sms con un simple “felicidades pásalo bien” o le llamo por teléfono, pero también suele ser breve. Pero bueno, tú no eres la gente. Tú eres especial (...)
Las palabras se las lleva el viento, el silencio las congela y cuando están frías como el hielo, la memoria las vuelve a revivir creando la misma sensación que las produjeron.
(aunque ya no sirva de nada, esta vez también he contado los días)
miércoles, 22 de febrero de 2012
Lo que el destino nos quitó
- Tío, asúmelo ya. !Eres culpable!
- ¿Sólo yo?
- Parece ser que sí…
- En ese caso, lo siento.
La sumisión de la conciencia te lleva a mirarte al espejo y no ver esa parte que tenías de dignidad. De vez en cuando florece, como un rayo de sol después de la tormenta, pero rápidamente vuelve a ocultarse bajo las nubes. Por ejemplo, ahora me viene una ráfaga de aire contaminada de mi esencia: soy borde, chulo, prepotente, pasota y arisco. ¿Dejo de serlo para mejorar y resulta que se produce el efecto contrario? ¡Venga ya! Me he dado cuenta de que soy como el picante. Ni melocotones ni ostias, soy puramente como el picante: cuanto más lo comes te puede encantar o asquear.
Nos vendimos un mundo utópico que podría haberse hecho realidad con sólo tener algo que ahora mismo sí que resulta una utopía: ilusión. Pero claro, es más facil alimentar la ilusión desde casa no vaya a ser que “te pilles” si la intentas hacer realidad. ¡Anda! Otra ráfaga de mi esencia: antes de dar un veredicto es bueno juzgarse a uno mismo. Yo lo hago todos los días, cosa que aún no he visto por tu parte. Debe ser que se te está contagiando de los peperos esa manía de echar siempre la culpa al otro para salvar el culo.
Y aparte de echarle la culpa al destino, ¿qué más me queda? Creer en un mundo sin razas, donde nadie es superior a nadie. Únicamente somos bichos. Pequeños e insignificantes bichos. El día que los rascacielos se revelen contra nosotros nos daremos cuenta de lo absurdo que resulta tener el ego por encima de ellos. Ese afán de dominación en todos los aspectos es lo que nos lleva a la destrucción. Por eso, mientras la tormenta de la ambición inunda nuestras vidas yo me refugio en mi mente, el único sitio que aún me queda por descubrir. Y llegados a este punto, no me queda más remedio que creerme eso de que ni uno mismo se conoce sino que la gente sólo imagina.
(tará, tará, tararararááá)
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