"El hombre ha nacido libre y por doquiera se encuentra sujeto con cadenas" (Jean-Jacques Rousseau).
martes, 10 de abril de 2012
Versus Terminus
Acaba un verso y empieza otro. Así línea tras línea, frase tras frase, rima tras rima. Poemas incompletos, por lo que llega un momento en que hay que comenzar el estribillo. No queda otra. Si no las pulsaciones se incrementan generando la siempre temida taquicardia del remordimiento.
viernes, 9 de marzo de 2012
Memento
Es como ese intento frustrado de olvidar con cosas nuevas lo antiguo que tan especial te hacía sentir. El cerebro es sabio, elimina aquello que produce quebraderos de cabeza. Como el típico adolescente que a la mínima se escaquea de ir a clase. Ahora recuerdo, ya no me apetece, ahora recuerdo, ahora se me olvida. La paradoja de jamás haber podido escuchar su respiración y necesitarla al mismo tiempo.
Buenas canciones manchadas por malos recuerdos. Lo cierto es que ya nada volvió a ser lo mismo. La ilusión de tener la canción definitiva pasó a la máxima atonalidad con la entrada del re mejor. Te crees que lo sabes todo pero no es así. Mientras yo no logro comprender cual ha sido el pecado mortal que me ha condenado a tu más inquietante silencio hay muchas cosas que se te escapan.
Es fácil vivir con los ojos cerrados, pero es difícil ser alguien comprendiendo mal todo lo que sucede. Hay un momento para todo. Supongo que ya escogiste el de ser feliz. Llegados a este punto eso sí que es hardcore (hacía todo este tiempo que no decía semejante palabra).
- ¿Qué ideología tienes?
(Y el druida soltó su parrafada para evitar comparaciones)
- ¿Si la persona que quieres prefiriera ir a X en vez de quedar contigo lo verías normal?
(Y el druida pensó que le tomaban el pelo y se enfadó)
Generalmente cuando felicito a la gente lo hago o bien por sms con un simple “felicidades pásalo bien” o le llamo por teléfono, pero también suele ser breve. Pero bueno, tú no eres la gente. Tú eres especial (...)
Las palabras se las lleva el viento, el silencio las congela y cuando están frías como el hielo, la memoria las vuelve a revivir creando la misma sensación que las produjeron.
(aunque ya no sirva de nada, esta vez también he contado los días)
miércoles, 22 de febrero de 2012
Lo que el destino nos quitó
- Tío, asúmelo ya. !Eres culpable!
- ¿Sólo yo?
- Parece ser que sí…
- En ese caso, lo siento.
La sumisión de la conciencia te lleva a mirarte al espejo y no ver esa parte que tenías de dignidad. De vez en cuando florece, como un rayo de sol después de la tormenta, pero rápidamente vuelve a ocultarse bajo las nubes. Por ejemplo, ahora me viene una ráfaga de aire contaminada de mi esencia: soy borde, chulo, prepotente, pasota y arisco. ¿Dejo de serlo para mejorar y resulta que se produce el efecto contrario? ¡Venga ya! Me he dado cuenta de que soy como el picante. Ni melocotones ni ostias, soy puramente como el picante: cuanto más lo comes te puede encantar o asquear.
Nos vendimos un mundo utópico que podría haberse hecho realidad con sólo tener algo que ahora mismo sí que resulta una utopía: ilusión. Pero claro, es más facil alimentar la ilusión desde casa no vaya a ser que “te pilles” si la intentas hacer realidad. ¡Anda! Otra ráfaga de mi esencia: antes de dar un veredicto es bueno juzgarse a uno mismo. Yo lo hago todos los días, cosa que aún no he visto por tu parte. Debe ser que se te está contagiando de los peperos esa manía de echar siempre la culpa al otro para salvar el culo.
Y aparte de echarle la culpa al destino, ¿qué más me queda? Creer en un mundo sin razas, donde nadie es superior a nadie. Únicamente somos bichos. Pequeños e insignificantes bichos. El día que los rascacielos se revelen contra nosotros nos daremos cuenta de lo absurdo que resulta tener el ego por encima de ellos. Ese afán de dominación en todos los aspectos es lo que nos lleva a la destrucción. Por eso, mientras la tormenta de la ambición inunda nuestras vidas yo me refugio en mi mente, el único sitio que aún me queda por descubrir. Y llegados a este punto, no me queda más remedio que creerme eso de que ni uno mismo se conoce sino que la gente sólo imagina.
(tará, tará, tararararááá)
miércoles, 8 de febrero de 2012
Autómatas
- Me voy al sobre. Pronto... ¿a que sí?
- Sí.
- ¡Pues como debe de ser! Ya está bien de mendigar por los mundos virtuales. No traen nada más que conflictos y mamonadas.
- Sí.
- Estamos creando autómatas. De casa a la universidad, de la universidad a casa, pasando como no por el Facebook, el Tuenti y el Msn.
- Sí.
Se nos saca de nuestro rol y nos desquiciamos. Nos quitan Megaupload y es el fin del mundo. Y esto no va únicamente dirigido a la tecnología. Ya ni los profesores de ética son serios. ¿Qué tipo de profesor de ética es aquel que cree en los milagros? Por favor, seamos un poco coherentes. Que esa tesis la tenga la tipica colombiana asistenta del hogar que roza los 60 pues lo entiendo, pero que un profesor de ética venga el primer día de clase con ese cuento pues francamente me hace perder toda credibilidad y no me tomo en serio.
Y ahora viene eso de "bueno, tienes que respetar las creencias de los demás". ¿Y dónde está la falta de respeto? Lo respeto enteramente, pero me parece para echarse a reír. Reírse de lo que a uno le resulta absurdo no implica faltar al respeto al igual que decir tacos no implica tener mala educación. Créeme que si yo le contase mis paranoias él sería el primero en tacharme de loco. Y sin embargo, los milagros existen, Dios también y Pepe es una mala persona por el simple hecho de que da patadas en el campo.
- Pero él no te imponía creer eso.
- Lo se, si aquí no hablamos de imponer sino de lo loco que se ha vuelto el mundo.
Ahora es el turno de demostrarme, una vez más, lo intolerante y cabezón (¿te suena?) que soy muchas veces.
- Yo que se... está bien que no lo compartas pero no lo critiques
- ¡Es que mira que sois susceptibles! A la mínima que se debate algo ya es criticar.
Así sois. Que si hay q respetar, que si lo que cada uno dice está en su derecho... en fín, lo de siempre. Entonces al final ocurre lo que pasa ahora mismo, que ni Dios se moja en nada. Como todo está bien pues así vamos, con un conglomerado de soplapolleces variadas (perdón por mi falta de educación).
- No se, yo no estoy de acuerdo contigo.
- Me da igual, yo sí lo estoy contigo. [Sonrisa agradable]
(Nadie me va a convencer. Me iré a la montaña y seré feliz. Así no estorbaré con mis radicalismos)
lunes, 16 de enero de 2012
Víctimas del silencio
Le cuenta la misma historia a todos para luego hacerles la vida imposible. Es esa especie de demonio que permanece de por vida en el subconsciente de cada uno. No lo he visto en mi vida, solo sabía algo de oídas, pero de pronto y sin quererlo veo pasar sus actos por mis pupilas a modo de diapositiva.
Está claro que lo desconozco por completo, pero lo percibo como si lo hubiese vivido en mis propias carnes. Todo el dolor y la humillación se reflejan en mi corazón a golpe de latido. Y ahora podremos soltar eso de "es pura casualidad" o mejor dicho, "él sería incapaz de hacer eso, le conozco y es un buen chico". Tan bueno como para repartir su bondad de la misma forma a todo el mundo.
(me cansas)
viernes, 30 de diciembre de 2011
Wild Child
Una semana y un día después. Tranquilidad, calma y estabilidad. Siempre con retraso, aunque mejor tarde que nunca. Olor a ron y regaliz. Frío contundente pero sin ser polar. Al principio se ríe y se lo toma a guasa, pero poco a poco va descubriendo cosas que su propio cerebro le va desvelando. Pasa de ser una comedia de humor americana a ser pura ciencia ficción y terror.
Esperanzas puestas en algo que no parece llegar a buen puerto. ¿Qué culpa tengo yo? La misma que tú, ninguna. Pero de ignorancia nada, simplemente aceptación. Y mientras su miseria recorre cada sonido de su amplio léxico, el frió entra por mi garganta sin pedirme permiso.
¡Se ha quemado! Con el cariño que le tenía... ¿Autista, quizás? Me da que no. Sólo una falsa timidez con rasgos demoníacos. Ya desde el principio haciéndome esperar.
- ¡Si es que no tengo remedio!
- (...)
(y aún así sigo sin escucharla)
lunes, 19 de diciembre de 2011
La inquietud te calma
Si no me equivoco, ella no tenía nada que ver con la vigilancia de tráfico ni con las fuerzas de seguridad, entonces... ¿qué hace ahí? ¿Ha tenido ella el accidente? Imposible, porque está dando saltos de un lado para otro y se muestra feliz.
- Es ella
- ¿Seguro?
- Completamente
- Pues es un poco cardo ¿no?
- Qué dices... opérate tú también porque estás ciega.
Me adentro en un bar. Bebo cerveza. Esto ya no es del todo raro -me digo a mi mismo- porque la cerveza me gusta, demasiado. De hecho me hace sentir feliz y expresar cosas que no siento. Así de traicionera es, qué le voy a hacer.
- Es grande la cerveza de aquí
- ¡Ya te digo!
- No se por qué pero me da que no estamos en Madrid.
- ¿Y eso a qué viene ahora?
- En Madrid es imposible encontrar una cerveza tan grande, a tan poco precio y con esta buena música de fondo.
(Me levanto como un rayo)
- ¿A dónde vas?
- Voy a buscarla
- ¿A quién?
- ¿Pues a quién va a ser?
- Otra vez la misma mierda... ¿Pero estás seguro de que es ella?
- Te he dicho que sí, estoy convencido.
Ya es de noche y no hay rastro de ella. Una vez más la he perdido. No tendré más remedio que despertar y hacerme a la idea de que jamás daré con ella. Hace poco tuve la misma sensación. Parece como si estuviese a un palmo de mi cara y no me diese cuenta. Habrá más días, o mejor dicho, más noches de profundo sueño y máxima inquietud para que mi cerebro intente encontrar la calma que tanto ansía.
(En ese bar ya no hay ni un mínimo de distorsión. Sólo se escucha un piano cuya melodía va siendo cada vez más monótona y agónica)
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