
Hay que estar muy loco para estar parado durante horas como una roca. Pero ellos ven la realidad de otra manera porque al estar parados ven todo, lo bueno y lo malo, la realidad desde otra perspectiva. O igual la ven tal como es y somos los demás quienes la vemos de otra forma.
Mirar fijamente a un punto y verlo de diversas formas, sensaciones e incluso sentidos, solo está a la altura de quien verdaderamente contempla la realidad sin prisa.
Lo paradójico de todo es que nos creemos tan importantes que cuando nos ponemos frente a un mimo creemos que nos mira, cuando en realidad somos nosotros quien le miramos a él. El mimo siempre va más allá y nosotros nos quedamos a medio camino de todo. Miramos pero no observamos. Ese es el problema.
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