Era una estrellada y fría noche de invierno. El mendigo llevaba días sentado en el suelo sin hacer otra cosa que contemplar la indiferencia de la gente que paseaba a su alrededor. Pero esa noche todo cambió. Como si una potente llama recorriese su cuerpo, decidió levantarse para dar un paseo por las oscuras calles de la ciudad.
Anduvo largo camino, siempre guiado por su estrella. Pasase lo que pasase, jamás le abandonaba. Cuando se decidía a volver a su calle se cruzó en su camino a una dama. Era elegante a la par que sensual. Sin saber por qué, el mendigo sintió la necesidad de hablar con ella.
- Disculpe señorita, ¿se ha perdido?
- No, ¿por qué lo dice?
- Me resulta extraño ver a una mujer con tanta clase por este lugar. Es peligroso.
- ¡Oh! Que amable es usted. ¿Y por qué opina que corro peligro?
- Bueno, ya sabe… aquí la gente es, ya sabe… ¡como yo!
- ¿Como usted?
- Sí, yo soy un mendigo.
- Lo sé. Pero es usted educado y cortés. No le temo, sino al contrario.
El mendigo se quedó callado, Quizás fuese la mirada de la dama, su dulce voz o simplemente su belleza, pero en cuestión de segundos el mendigo se había enamorado locamente de ella.
- Y bien señor mendigo ¿qué le parece si damos una vuelta por aquí?
- Eso sería fantástico. ¡Le enseñaré todas las calles que habito!
CONTINUARÁ...
"El hombre ha nacido libre y por doquiera se encuentra sujeto con cadenas" (Jean-Jacques Rousseau).
jueves, 7 de julio de 2011
martes, 5 de julio de 2011
En mi comuna

No hay odios ni rencores, sólo paz y comprensión.
El tiempo no existe, lo marcamos tu y yo.
Aquí no está permitido crear muros de falsedad, que es al fin y al cabo lo que son.
La angustia no es más que la desconfianza hecha imaginación.
El miedo no existe, es unicamente la excusa de los debiles.
No ha prisa, todo llega (o no).
Este es el reino de la tranquilidad, donde todas nuestras miserias reposan en un caldo espeso.
(Este es mi mundo y nadie ni nada lo va a cambiar)
lunes, 27 de junio de 2011
Tigres

Tigre… Está tumbado, con calma. Es tranquilo, no se altera por nada y rara vez se adelanta a los acontecimientos. Lo tiene todo bajo control (por lo menos lo que respecta a él mismo). Deja pasar el tiempo, no hay prisa. Sí, efectivamente, las horas no tienen importancia. Espera su oportunidad mientras contempla con desgana el desquicie del resto. Nada le afecta y nada le sorprende ya que lo ha visto casi todo.
Aún así, está seguro de que le quedan cosas por comprobar. Está mas que seguro de que por muy tranquila que parezca la jungla, hay ciertos días señalados en los que verá cosas. ¿Qué cosas? Pues cosas, tesoro, cosas. Lo que jamás sentirá es odio. Es tan sumamente comprensivo y pacífico que nunca deseará el mal a nadie. Sería capaz de involucrarse con el mismo diablo si ve algo de bondad en él (algo, por mínimo que sea).
El odio no es más que un sentimiento de impotencia que invade tu cuerpo y te hace actuar de manera rabiosa y desproporcionada. Pero ante todo, calma y educación, que para algo somos animales y vivimos en la jungla.
Algún ignorante pensará que el tigre es incapaz de ver las cosas y que cuando las ve perderá el control. Pero no es así. El tigre observa detenidamente desde su miopía, y aunque vea nubladamente se percata de todo. Se traga sus ganas de comerse a la presa que invade su terreno y permanece impasible ante la situación porque sabe que es lo mejor.
Está siempre calmado y su calma es prácticamente infinita. Pero cuando esta se acaba… zas! Te mete un zarpazo y acaba contigo. Pero rara vez ocurre esto, él procura mantenerse en su universo (Across the universe, porque nothing’s gonna change his world). Así es.
(El tigre se va a dormir, pero de vez en cuando abrirá un ojo para ver si algún otro animal intenta tantear su terreno. Y en caso de que eso suceda ocurrirá lo que todos temen)
Aún así, está seguro de que le quedan cosas por comprobar. Está mas que seguro de que por muy tranquila que parezca la jungla, hay ciertos días señalados en los que verá cosas. ¿Qué cosas? Pues cosas, tesoro, cosas. Lo que jamás sentirá es odio. Es tan sumamente comprensivo y pacífico que nunca deseará el mal a nadie. Sería capaz de involucrarse con el mismo diablo si ve algo de bondad en él (algo, por mínimo que sea).
El odio no es más que un sentimiento de impotencia que invade tu cuerpo y te hace actuar de manera rabiosa y desproporcionada. Pero ante todo, calma y educación, que para algo somos animales y vivimos en la jungla.
Algún ignorante pensará que el tigre es incapaz de ver las cosas y que cuando las ve perderá el control. Pero no es así. El tigre observa detenidamente desde su miopía, y aunque vea nubladamente se percata de todo. Se traga sus ganas de comerse a la presa que invade su terreno y permanece impasible ante la situación porque sabe que es lo mejor.
Está siempre calmado y su calma es prácticamente infinita. Pero cuando esta se acaba… zas! Te mete un zarpazo y acaba contigo. Pero rara vez ocurre esto, él procura mantenerse en su universo (Across the universe, porque nothing’s gonna change his world). Así es.
(El tigre se va a dormir, pero de vez en cuando abrirá un ojo para ver si algún otro animal intenta tantear su terreno. Y en caso de que eso suceda ocurrirá lo que todos temen)
miércoles, 22 de junio de 2011
Sombras

Sombras... tan cobardes de temer a la oscuridad que acceden a ella sin pudor alguno de dejarte con una mano delante y otra detrás. La sombra es sabia. Sabe qué ocurrirá, cómo irá el cauce del río y si finalmente desembocará en el mar.
Me engaña, me hace creer que la tengo siempre conmigo, pero no es así. Y de repente, ¡aparece! Me hace sentir especial por estar conmigo y que nadie más pueda invadirnos, por grandes que otras sombras sean. Pero la oscuridad es su perdición, y se que volverás a irte (te hablo de tú porque, al fin y al cabo, eres parte de mí).
Así es su juego, sólo ella decide. Cuando está junto a mí me hace ver la vida de otro color, pero ella prefiere el negro, no lo puede evitar. Se pierde en lo más profundo de la oscuridad y solo ella sabe lo que hace ahí y con qué otro amo está.
Cuando vuelve hacia mí, me mira con ojos de miel y me calma con su simple mirada. Está conmigo, confío en ella, aparece cuando la necesito y no me abandona. Es solo una sensación mía, errónea, como miles de las que tengo. La oscuridad es únicamente una broma pesada del pensamiento.
(todo es normal, y si no es así, yo mismo apagaré la luz)
jueves, 9 de junio de 2011
Durmiendo no, descansando

Una de las voces más bonachonas que he escuchado. “Buenas noches”. Educación ante todo. Sin embargo, su verdadera cara es violenta e insensible. Su mente, perversa y lasciva. Sus ojos lo dicen todo. Podría matarte con la mirada… suerte que los ojos aún no son capaces de soltar balas por muy asesina que sea su mirada.
Se detiene fijamente y observa a sus presas. No hay nada peor que actuar con la mente, ya que a diferencia de la realidad, no hay quien la pare.
- ¿Durmiendo, no?
- No, descansando
- Yo acabo de dormir.
- Me alegro
- ¿Vienes de juerga?
- Sí… oye tío ¿qué quieres?
- Nada.
- ¿Eres un enviado o algo parecido?
- No creo.
- Entonces déjame y lárgate.
Bajito, con barba, de negro hasta arriba y feo como él solo. Claro, es feo porque hace cosas feas. Se fue, pero ellas le recordarán. En sus manos ha abarcado la desesperación y parece no importarle demasiado. Se va desafiante. Hoy ha dado con la horma de su zapato: la risa nerviosa. Pero volverá. Siempre vuelve. ¡Corre si puedes!
(el vacío sólo puedes llenarlo tú)
jueves, 26 de mayo de 2011
Sal de mí

Condenado a un cerebro enfermo. A mi nadie me engaña (primer paso del autoengaño). La sensación de que algo se te escapa y que hay unas enormes carcajadas de fondo que no sabes de dónde vienen. Hay alguien que conoce la realidad, pero por la razón que sea prefiere callarse. El silencio a veces dice más que cualquier palabra.
Ya no se quién es el ángel y quién el demonio (segundo paso del autoengaño). Invenciones mentales para justificar tu propia basura. Estás a punto de explotar, ya no sabes dónde meterte ni qué canción escuchar. Nada es capaz de quitarte esa sensación. Hay una voz interior que te dice: “¡Hazlo, no seas tonto!” Pero eres incapaz. Al final, le haces caso a la voz y acabas mordiendo la manzana. ¿O has mordido otra? Ya ni siquiera sabes si es una manzana.
Y cuando todo lo ves negro: Zas! ¿Qué es ese zas? No lo se (tercer paso del autoengaño) Siempre en el momento adecuado. Al poco rato encuentras otra señal que te advierte del peligro. Esta vez no. No me vais a volver loco, nadie. Ni siquiera tú… ¡así que sal de mi mente ya antes de que te eche a patadas!
(¡Zas! como me temía, así ha ocurrido... aunque tú ya lo sabías)
Ah... y los jueves tienen dos colores.
viernes, 20 de mayo de 2011
Ver sin observar

Hay que estar muy loco para estar parado durante horas como una roca. Pero ellos ven la realidad de otra manera porque al estar parados ven todo, lo bueno y lo malo, la realidad desde otra perspectiva. O igual la ven tal como es y somos los demás quienes la vemos de otra forma.
Mirar fijamente a un punto y verlo de diversas formas, sensaciones e incluso sentidos, solo está a la altura de quien verdaderamente contempla la realidad sin prisa.
Lo paradójico de todo es que nos creemos tan importantes que cuando nos ponemos frente a un mimo creemos que nos mira, cuando en realidad somos nosotros quien le miramos a él. El mimo siempre va más allá y nosotros nos quedamos a medio camino de todo. Miramos pero no observamos. Ese es el problema.
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